El impresionismo en
Argentina
Constituye el
impresionismo en
Argentina, como lo
constituyó en
Europa, el primer
paso franco hacia la
pintura moderna. A
fines del siglo
pasado y comienzos
del presente, la
pintura en nuestro
país aparecía
dominada por un
academicismo
naturalista. El
impresionismo llega,
con considerable
retraso por obra
fundamentalmente de
Martín Malharro,
quien tuvo por
primera vez entre
nosotros clara
conciencia de los
postulados de esa
escuela pictórica y
supo aplicarlos y
combatir por ellos.
Presentó desde 1901
cuadros de esa
tendencia, aunque no
puede negarse que el
terreno había sido
en cierto modo
preparado por
pintores de la
generación
precedente, que en
los años inmediatos
anteriores se
interesaron por
búsquedas
luminísticas en la
reproducción de
paisajes (Ernesto de
la Cárcova y Eduardo
Sívori).
Martín Malharro
nació en 1865 y
murió en 1911.
Estudió en Francia
de donde volvió a
comienzos del siglo
con un profundo
conocimiento de los
impresionistas.
Aplica en su pintura
la técnica del
impresionismo, sin
ortodoxia, con la
libertad de un
enfoque personal.
Sus paisajes revelan
una visión plástica
variada y rica por
la utilización de
las cualidades
vibrantes del color
con aguda
sensibilidad. Su
obra alcanza el
mayor nivel en este
período
impresionista de la
pintura argentina.
Como discípulos y
continuadores se
destacan
especialmente Walter
de Navazio y Ramón
Silva.
Walter Navazio:
nació en 1887 en
Córdoba y murió en
1921. Se destaca en
sus paisajes un
equilibrio entre los
elementos
simplemente
naturalistas y la
atmósfera
impresionista. Logra
cuadros de gran
calidad de color con
una exquisita
sensibilidad para la
transcripción
luminística del
paisaje.
Ramón Silva: Nació
en Buenos Aires en
1890 y murió en
1919. Sus
realizaciones
revelan más audacia
que los pintores
anteriores. Tiende
al
postimpresionismo, y
hasta se perciben
albores fauves,
con una
interpretación más
decorativa de las
formas reales y la
búsqueda de
calidades inéditas
del color. Su
prematura muerte
tronchó las
posibilidades de una
obra en permanente
ascenso.
Fernando Fader:
nació en 1882 y
murió en 1935.
Estudió en Alemania
con el pintor
animalista alemán
Heinrich Zügel. Más
que impresionista la
suya es una técnica
naturalista con
aplicaciones del
color en pinceladas
breves que acompañan
los volúmenes, de un
modo más parecido a
la técnica de los
macchiaioli
italianos, que a la
de los
impresionistas
auténticos. A pesar
del prestigio que
tuvo mientras vivió,
su estrella ha ido
empalideciendo en
cuanto la
perspectiva del
tiempo permitió
apreciar el carácter
anecdótico y
superficial de su
obra.
Faustino Brughetti:
nació en Dolores en
1877 y murió en
1956. Estudió en el
Real Instituto de
Bellas Artes de
Roma. Su obra se
extiende desde
composiciones de
vaga intención
expresionista e in
fluencias del art
nouveau hasta
paisajes
luminísticos que
recuerdan a los
aire-libristas de la
escuela de Barbizón,
con algunos
ocasionales
elementos de color
vibrante de los
impresionistas.
Valentín Thibon de
Libian: nació en
Tucumán en 1889 y
murió en 1931. Vivió
algún tiempo en
París de donde
retornó con la
influencia de Degas,
la que no sólo se
revela en la
elección de la
temática de sus
obras pictóricas
(escenas de cuerpos
de baile, de
camarines,
personajes de circo,
etc.) sino en el
intento de dar una
versión brillante y
colorida de la
superficie de la
realidad, que
resulta, con todo,
más anecdótica y
menos sutil que en
el maestro francés.
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