Los nefastos
Y si que hay de todas las formas y tamaños,
alerta! Ellos andan sueltos ....ellos caminan entre nosotros con
sonrisas ensayadas, palabras medidas y estratégicamente lanzadas,
lanza
caballerosidad exagerada, y un halo de victimas del destino, como si
la vida los hubiese tratado injustamente, como si cargaran con un
sufrimiento tan grande que todo lo que hacen estuviera
justificado...a simple vista, parecen inofensivos, pero basta bajar
la guardia para sentir el filo de su veneno. Son como tormentas
disfrazadas de suave viento , lobos con piel de cordero, plantas que
enredan hasta ahogar.
Los nefastos no son torpes ni distraído, saben dónde y cómo clavar
la espina, saben exactamente qué decir y cuándo decirlo, son
escultores de la culpa ajena, magos del engaño y estrategas del
dolor, te envuelven en su tela de araña con promesas y halagos, con
una empatía fingida que dura lo justo para que bajes la guardia, y
cuando lo logran, cuando te tienen donde quieren, muestran su
verdadera esencia.....manipulación disfrazada de preocupación,
egoísmo con perfume de generosidad, su placer está en el daño, en la
duda que deja en el aire, en el incendio que provoca con un fósforo
ajeno.
No discuten de frente, insinúan. No enfrentan, envenenan, se nutren
del caos que generan, de la confusión, de la duda que instalan como
quien deja caer una gota de tinta en un vaso de agua limpia y no
atacan de frente, pero te desgastan poco a poco, no gritan, pero
apelan al recurso de una voz impostada que refleja calma y
desinterés, no haciéndose cargo en absoluto de lo que provocan, es
mas, te hacen sentir que el problema es del otro, y cuando el daño
está hecho, cuando el fuego se expande, ellos se encogen de hombros
y dicen que no entienden, que no era su intención, que la vida es
así.
Los nefastos tienen un talento especial para escapar de sus propias
consecuencias, se acomodan en el papel de víctima con una facilidad
asombrosa, como si el mundo conspirara en su contra en lugar de
ellos ser quienes siembran el desastre, y mientras los demás
intentan entender qué pasó, ellos ya están buscando su próxima
presa.
Pueden ser amigos que no son amigos, compañeros que hunden en lugar
de ayudar, amores tóxicos que solo saben restar, y cuando logran su
cometido, aun involucrando emocionalmente a otras personas, se lavan
las manos y siguen su camino, dejando tras de sí un paisaje de
escombros.
Hay que aprender a verlos antes de que sea tarde. Detectarlos en la
mirada esquiva, en el elogio que no suena sincero, en la
preocupación fingida y la atención desmedida... Hay que aprender a
correr, a cerrar la puerta, a no darles espacio en la mesa, porque
los nefastos se alimentan de lo que les damos...tiempo, atención,
confianza.
Y cuando no tienen de qué nutrirse, cuando nadie les presta oídos ni
les da lugar, se marchitan.,porque su poder no es propio, lo toman
de los otros,y cuando ya no queda nada que extraer, siguen su
camino, buscando nuevas víctimas, nuevas manos de las que aferrarse,
nuevos corazones que desgastar.
Lamentablemente no cambian, no aprenden, no sienten culpa.
Solo repiten su ciclo, como parásitos del alma, hasta que un día,
sin darse cuenta, terminan rodeados de sombras, enredados en su
propio vacío y sin nadie que los escuche. |