Cosecharás tu siembra
Cada semilla que cae en la tierra lleva con ella la promesa de un
fruto, aunque a veces pase desapercibida, aunque parezca
insignificante....
Las palabras se sueltan como granos al viento en una siembra, sin
saber que la tierra las guarda en silencio, esperando el momento
justo para hacerlas brotar, se plantan los gestos sin mucho pensar,
y el tiempo, paciente y constante, los va regando y haciendo crecer
el cultivo.
Si se planta amor, florecen abrazos, si se siembra rencor, crecen
espinas.
Es como echar raíces en silencio, y un día, sin aviso, la cosecha
llega, para bien o para mal.
No hay forma de engañar a la tierra ella devuelve lo que se le da,
sin filtros, sin atajos. La vida no perdona ni negocia,
devuelve lo que recibe, como la tierra que no discrimina entre amor
y rencor.
Lo que sembrás vuelve, a veces como flor, a veces como espina.
Por eso, cuando el fruto es amargo, miremos hacia atrás, y cuando es
dulce, solo agradecer el gesto que lo hizo brotar.
Cada paso es una semilla, cada palabra un grano en el campo de la
vida, y sembrar con cuidado, es actuar con sabiduría, y ser
conscientes, cuidar las palabras, regar los gestos, porque al final,
la cosecha siempre llega y tarde o temprano, se cosecha lo que se
siembra. |