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ALEJANDRA MARISA MASSOLO
 

El mito de San Valentín - Somos historias entrelazadas - Ser y parecer - Cosecharás tu siembra

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Ser y parecer

A veces, el espejo refleja una imagen limpita, pulida, ordenada, lista para enfrentar al mundo, pero adentro, el ruido es otro, como un grito ahogado en medio de un paisaje en silencio.

Se aprende a usar máscaras, como si se eligiera el abrigo que nos ponemos antes de salir de casa.

La máscara de la sonrisa amable, la del todo bien, la de la fortaleza inquebrantable. Pero hay días en que esas máscaras nos pesan, como si fueran una armadura de hierro que no nos deja respirar, porque hay que mostrarse fuerte cuando te sentís frágil o sonreír cuando adentro tuyo hay tormenta, y mostrarte entero mientras se remiendan pedazos que ni siquiera sabes de dónde salieron.

Tal vez todos andamos igual, disimulando dolores, escondiendo dudas, fingiendo certezas...¿Quién sabe? Tal vez da miedo soltar las máscaras y quedarse desnudo de artificios, quizás asusta que al mostrarnos tal cual se somos, no alcance, no guste, no encaje, porque cuando se cae el disfraz, ya no hay lugar para las apariencias, solo queda la verdad, con sus luces y sombras. Y eso... eso puede dar vértigo, nos espanta mostrarnos tal cual somos, con grietas, miedos y costuras mal hechas, como cordones de color rojo sangre indeleble.

Quizás no guste, quizás no alcance, pero también es cierto que esa versión moldeada no siempre representa lo que se siente, y que a veces traiciona lo más profundo.

Es una lucha constante entre ser y parecer, entre lo que uno es cuando no te mira nadie y lo que se muestra cuando todos te ven.

Yo creo que se puede aprender, de a poco, despacito, suavecito, que podemos convivir con nosotros mismos sin tener que elegir entre lo que somos y lo que mostramos, y se puede ser sin necesidad de parecer, aunque dé miedo, aunque duela.

Porque al final del día, las máscaras se desgastan, se caen, el espejo no miente y devuelve la verdad, y lo único que queda es lo que realmente somos, con luces y sombras, con fuerza y fragilidad, sin adornos, sin filtros, y tal vez, solo tal vez, eso es lo suficiente, y lo más auténtico que podemos ser.


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© Helios Buira

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