Somos historias entrelazadas
A veces me pregunto cuántas vidas rocé sin darme cuenta, cuántos
caminos se cruzaron con el mío, dejando una marca aunque haya sido
un roce fugaz.
Somos como hilos de una telaraña inmensa, entrelazados en una trama
que no siempre entendemos.
Algunas personas llegan como una brisa suave, de esas que acarician
sin alborotar, y otras, como tormentas que te sacuden hasta las
raíces, hay encuentros que son faros en medio de la niebla y otros
que son espejos, reflejándonos partes de nosotros que no queríamos o
no podíamos ver.
Recuerdo esa amiga que apareció justo cuando necesitaba una mano, y
aquel desconocido que me sonrió en un día gris, y me dedico una
canción en una esquina, arrancándome una sonrisa, o esa historia de
amor que me enseñó más de mí misma que de él.
Yo no creo en las casualidades, pero sí en los hilos invisibles que
nos unen, en el efecto mariposa de los abrazos, las palabras y hasta
los silencios.
Cada persona que pasó por mi vida dejó algo, aunque haya sido una
sombra o una luz,y se, que yo también dejé algo en cada uno, tal vez
una risa compartida, un consejo torpe, un recuerdo tibio, o una
herida sin querer.
Somos historias que se cruzan, nos transformamos mutuamente, nos
llevamos fragmentos del otro, y seguimos andando, con el corazón un
poco más lleno o un poco más roto, pero nunca volvemos a ser como
éramos antes de encontrarnos, y aunque el tiempo nos lleve por
caminos distintos, hay encuentros que nos habitan para siempre, como
tinta indeleble en el alma. |