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Pavese: Ser y hacer - La novela como espectáculo - Definiciones de territorios: lo fantástico |
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Italo Calvino |
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Definiciones de territorio: lo fantástico * | ||
1. En el lenguaje literario francés, el término fantástico se usa sobre todo para historias de terror, que implican una relación con el lector a la manera del siglo XIX: el lector (si quiere participar en el juego, al menos con una parte de sí mismo), debe creerse lo que lee. aceptar que es presa de una emoción casi fisiológica (en general de terror o de angustia) y buscar una explicación, igual que si fuera un experiencia vivida. En italiano (como originalmente en francés, creo) los términos fantasía y fantástico no implican en absoluto esa inmersión del lector en la corriente emocional del texto; implican, por el contrario, una toma de distancia, una levitación, la aceptación de otra lógica que lleva a otros objetos y a otros nexos distintos de los de la experiencia cotidiana (o de las convenciones literarias dominantes). O sea, que se puede hablar de lo fantástico del siglo XX o de lo fantástico del Renacimiento. A los lectores de Ariosto nunca se les ha planteado el problema de creer o de explicar; para ellos, como hoy para los lectores de La nariz de Gogol, de Alicia en el país de las maravillas o de La metamorfosis de Kafka, el placer de lo fantástico radica en el desarrollo de una lógica cuyas reglas, cuyos puntos de partida y cuyas soluciones reservan sorpresas. El estudio de Todorov es muy preciso sobre una importante acepción de lo fantástico y muy rico de sugerencias sobre otras acepciones, con miras a una posible clasificación general. Si se quisiera componer un atlas exhaustivo de la literatura de imaginación, habría que partir de una gramática de lo que Todorov llama lo maravillosos, a nivel de las primeras operaciones combinatorias de signos en los mitos primitivos y en las fábulas, y de las necesidades simbólicas de lo inconsciente (anterior a toda clase de alegoría consciente), así como el nivel de los juegos intelectuales de toda época y de toda civilización. 2. Lo fantástico del siglo XIX, producto refinado del espíritu romántico producto refinado del espíritu romántico, ha entrado en seguida en la literatura popular. (Poe escribía para los periódicos). En el siglo XX se impone un uso intelectual (ya no emocional) de lo fantástico: como juego, como ironía, como guiño y también como meditación sobre los fantasmas o los deseos ocultos del hombre contemporáneo. 3. Dejo a los críticos la tarea de situar mis novelas y cuentos en el interior (o en exterior) de una clasificación de lo fantástico. El objeto de la narración no es, para mí, la explicación de un hecho extraordinario, sino el orden que dicho hecho extraordinario desarrolla en sí y en torno a sí, el diseño, la simetría, la red de imágenes que se depositan en torno a él como en la formación de un cristal. 4. Buscaré entre mis lecturas recientes algún nombre poco conocido que represente distintas posibilidades de lo fantástico. En primer lugar, una bnovela del siglo XIX, que podría llamarse de fantageometría: Flatland, del inglés Abbot. En el otro extremo, una novela polaca, de la época entre las dos guerras, que parte de la memoria familiar para llegar a una transfiguración visionaria de una riqueza inagotable: la novela de Bruno Schulz. Luego, los cuentos de Filisberto Hernández, uruguayo, en los cuales el narrador -habitualmente un pianista- es invitado a palacetes solitarios donde ricos maníacos organizan complicadas escenificaciones con intercambios de mujeres y muñecas. Tiene algunos elementos en común con Hoffman, pero en realidad no se parece a nadie. * Le Monde, 15 de agosto de 1970. Escrito en francés. Inédito en italiano. Respuestas a una encuesta sobre literatura fantástica, con ocasión de la publicación del libro de Tzvetan Teodorov, Introductión á la littérature fantastique (Introducción a la literatura fantástica). Las preguntas se refería a: 1) La definición de "fantástico" 2) La existencia, hoy, de la literatura fantástica; 3) La situación de la propia obra en relación con lo fantástico; 4) Modelos de novelas y cuentos fantásticos. |
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© Helios Buira
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