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POESÍA
Los poetas
 
OMAR PEÑALOZA TÁÑEZ
 

El Final

He comprado una nube
con un manojo de sueños negros,
donde guardará mi alma
su último vuelo de llamas silentes.

Mi cuerpo es una sombra sin rastro
que se apaga en soledades,
la tempestad del delirio
que se marchita en el dolor callado.

Ya no habrá veranos,
la gélida oscuridad
me dirá la hora y lugar.
Se quemará mi nombre
con el llanto del olvido,
con la memoria desgarrada.

El humo de mis manos será el final.
El final para ser solo silencio
o solo un grito oscuro,
de una turbia nada gris.


Para mi hermano, Alberto Táñez

Yo sé que estás conmigo
con ella,
con él,
con todos.
En el silencio del viento,
en el grito del amor,
en el abrazo que arde,
en la amistad que salva,
en la pasión de los sueños,
en el cantar de las cuerdas
que  felices besaron
tus manos.

Nunca serás olvido
aunque te vistas de ausencia,
siempre sonará tu risa
apagando el fuego
de un abismo silencioso.

Yo se que estás conmigo,
con ella,
con él,
con todos.
Aquí, en el tiempo abandonado,
donde todo se pierde,
donde se deshacen las miradas.
Aquí, donde se duerme el dolor en la garganta.
Y aquí me quedo yo,
con tu mirada de niño,
con tu voz,
con tu sonrisa,
con tu alegría,
con tu amor de hermano.

Aquí me quedo,
con los pájaros de tu cantar,  
con los que tapan los agujeros de mi alma.


Eclipse

A veces los días son espacios derrumbados,
sombras del tiempo que dibujan recuerdos,
pájaros negros que apagan el cielo.
Y la soledad que duele
y el amor ausente
y la sangre que huele a llanto.
El silencio es un hueco de impenetrables olvidos,
donde yergue, lúcida, una canción de penas
y se pierden los inviernos en lágrimas mudas.
Y la soledad que duele
y el amor no vuelve
y la sangre  huele a ceniza.


La mentira

Apenas una sombra de la nada,
una piedra deshecha de tormentos.
Caminas sobre brasas ciegas, farsa sombría,
tenebrosa...

Los rastros que dejas,

siluetas vacías que laceran el alma


Vientos

Los vientos son apenas
suspiros del universo.
Hay vientos que besan
y vientos de guerra.
Vientos de luna, de mares.
De hambre, de amores y codicias.

Y cuando el último suspiro
se lleva nuestros propios vientos,
todas nuestras  brisas,
queda el misterio, el hueco abismal.
El silencio, la nada.


Colibrí

Llega a mi soledad amanecida,
quebrando los espacios de sal
que ha inventado la tristeza.
Destejiendo el silencio
para despertar la vida,
como atrapando fantasías
en la belleza del aire.
Suspende en el infinito
colores que festeja el alma.
Revuelve los rincones,
los lugares callados...

Le puse nombre,
un ángel ausente,
un amor sin olvido.
Desde entonces ya no vuela...
Ahora baila...
Y mi alma no tiene prisa.


 euyun khadra'

Tus ojos se roban la belleza
de lo infinito,
la noche no quiere existir,
esconde las estrellas.

Estallan relámpagos de fuego.
Cubre su cara la luna con
pedazos de sol,
para no mirarte.

Tu mirada ha salido a caminar
y el universo huele a verde.
Como huelen los vientos que besan la vida.
Mis sueños te miran
 y abrazan lo eterno...


Amor sin tiempo

Antes de que el destino le niegue otro encuentro,
a este amor de locos, a este amor urgente.
Robemos las uvas de este amor secreto,
antes de que la vida lo declare ausente.

Llévame a la isla de tu cuerpo en celo,
deja que mis labios embriaguen tus senos.
Y, en tu arena ardiente, dibujarte quiero
pájaros azules, fantasmas de fuego.

Antes de que el olvido se lleve en el viento,
este amor distinto, este amor inmenso.
Trepemos el muro de este amor sin tiempo,
Antes de que se quiebre en un cruel silencio.

Lléname de embrujos y duendes extraños,
deja que en tu espacio penetren mis manos.
Y en tu hoguera eterna de sudor y mieles,
pintaré jinetes de lluvias y nieves.

Antes de que este sueño descorra su velo,
déjame decirte, mujer de mis sueños,
no quemes mis versos ni ahogues mi vuelo,
cuando ya no exista pasión, ni deseo.


Envolviendo noches

Era una lluvia de sueños
envolviendo noches con ganas de sol,
un poema nuevo, un vaso de vino,
un sabor de gente, sumando al amor.

Venía de un canto apagado
apurando al viento para remontar
un camino entero, un suelo de verdes,
un rastro de pueblo para madurar.

Se fue por la calle que yo no esperaba
a quitarse el vuelo que un día bebió.
Ya no se dibuja en la piel la esperanza,
se han quedado huecos el viento y el sol.

Quemó la piel con un gesto
de secas maderas, mordiendo el verdor.
Sobran los recuerdos, las huellas estorban.
Se ha quedado el tiempo que nunca existió.

Brotó la mentira en sus manos
roturando acequias de un cuerpo final.
Un árbol herido, se seca en silencio
ha muerto el verano, el río estalló.


Distancias

Si mis manos pudieran borrar el humo prohibido
que te hace invisible en la distancia infinita
que separa nuestros sueños.

Si el tiempo cómplice se llevase en su mar de encuentros,
la arena negra que apaga el canto ciego de ausencias...
Entonces sí, la danza salvaje de la alegría hará volar tu mirada enamorada.

Y yo me abrazaré a tus ojos para besarte la vida.
Entonces sí, ya no habrá secretos que escondan
los espacios, ni callen el desesperado grito de amor,
encarcelado en el silencio clandestino.


Encuentro

Llegaste cuando el grito
de mis ríos se acallaba,
entre las ruinas silenciosas de amores olvidados.

Cuando el otoño de
ilusiones se incendiaba
y mis ansias de amor,
ya eran cenizas.

Te vi entre las sombras de las penas de mi vida,
en el crepúsculo callado
de mis días.

Cuando el gris de los años mis sueños consumía,
con su interminable vuelo de lluvias ya dormidas.

Y el verano de tu cuerpo
fue el abrigo del deseo,
devorando noches, cabalgando vientos.
Transformando el beso
en un canto eterno,
 y grillos de locura
fue tu cuerpo en celo.

Y fuiste luz en el marrón de la tormenta,
un temblor de espuma desterrando miedos.
Y lunas azules cubrieron
los cielos
eclipsando siglos
de dolor y angustias

Hoy cantan sedientas
mis manos de fuego,
al viajar tu espalda por rumbos secretos.
Y besar estrellas en
tu pelo inquieto,
que descubren duendes
de un amor sin tiempo


La forma

Qué antigua forma
de crecer el árbol.
Qué antigua forma
de beber el agua

Qué antigua forma
de conocer el aire.
Qué antigua forma
de amarte.

Con la paciencia del árbol
con la frescura del agua,
con la caricia...
del aire.

Cuando el invierno
se mete en los sueños,
busco un espacio
donde florezca el canto.

Y, con la antigua magia
que tienen los pájaros,
proteger la forma...
de amarte


Sentires

Hoy descubro un camino
en este tiempo de amar
y te canto en silencio...
La esperanza de ser.
Un rumor que no duele
que acaricia mi angustia,
rebelión de mi sangre,
una historia otra vez.

Si entendieran los pájaros
que anduvieron mi espera,
gritaría de nuevo
al temblor de mi piel.
Si existieran mis manos
pintaría tu nombre,
tu mirada de niña,
tu pasión de mujer.

Los jazmines ya saben
mis secretos de ahora
y sacuden fragancias
en la lluvia de ayer.
Se llevaron los grillos
una estrella hasta el mar
y vibró por el aire
este nuevo color.

Yo quisiera contarte
soledades tan frías
que quemaron mis ojos
transformando su luz.
Sin embargo qué importa,
si han crecido los lirios
y el vacío en mi cuerpo
se ha cubierto de vos.


En equilibrio

Esta angustia de tenerte y de perderte,
este vivir al filo de la verdad y la mentira.
Este otoño que enciende y apaga sus colores
con el vuelo de tu cuerpo y la vibración del mio.
Este vivir en un cuento que inventamos.  
Este equilibrio de hechizos fascinantes,
entre tus ojos de lluvias y mis lágrimas de inviernos.
El amor es viento que acaricia las almas.
Tú, caminando la tristeza, vistes la vida de verde.
Yo, sin miedo del abismo, te amé desde el origen. 


 

Arcano

Su amor es clandestino.
Trepa muros prohibidos,
rompe barreras del miedo
y atrapa libertades...
en mis besos.

Su amor es clandestino.
Sin nombre, sin tiempo...
Bebe en secreto la vida
para mojar, sedienta,
la piel abierta al placer.

Su amor es clandestino.
Su risa arrasa fronteras
de piedra y humo.
El verde quema en sus ojos...
y arde el secreto del fuego.
 


No te vayas

No te vayas,

no puedo amarte a pedazos,
caminar tu ausencia,
imaginarte rebelde...
 
No puedes venir,
con pasos gigantes,
beberte mi sed
y dejarme la greda...
 
No te vayas,
cada regreso tuyo,
una partida infinita.
Una sentencia...
 
No puedes venir,
con pasos gigantes,
y robarme lo arcano
de todas mis vidas.
 
No te vayas,
no dejes tu rastro en mi garganta,
no encarceles mis besos
en tu piel mojada.
 
Puedes venir,
con pasos gigantes,
quedarte toda en mí.
Y no solo un instante...

El olvido

El olvido muerde la memoria

y no me deja ver el rostro del recuerdo,
cuando quemó mi cuerpo el verdugo del pasado.
No hubo olvido de aquel invierno,
pero me quedé sin pasado, sin recuerdos,
por la picana del dolor sin sangre
y el olor quemado de mi cuerpo y mi memoria.

Instante

En el oscuro instante del silencio,

cuando ese mar de grises se llevaba
el último puñado de lágrimas de arena.
Cuando el grito desordenado de la vida,
sentenciaba mi ausencia 
entre las sombras infieles de la muerte.
Justo ahí, otra vez, como en las vidas antiguas,
se hizo piel tu cuerpo de agua,
despertándome la vida en tus ojos de pino.

Amistad

Yo tengo una luna en mis manos.

A veces, se va por siglos, lejana...
pero sé que siempre alumbra mi andar,
que siembra el trigo...
y cosecha abrazos.

 
La llevo en mis versos,
en todos los tiempos...
en todos los espacios...
en la sed del vino
que embriaga de amor.
Y en el grito amargo
que agrieta el dolor.

 
Yo tengo una luna que toca mi mano
y se va de viaje...
Caminamos juntos por bosques antiguos,
donde se quiebran las hojas secas,
de amores perdidos.

 
Hay noches largas, oscuras,
que niegan su vuelo,
que apagan su luz...
Pero son mis manos,
que encienden las sombras...
para seguir el vuelo
y besar la vida.

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© Helios Buira

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