Y LO SENSIBLE
Cuando una persona se detiene ante una pintura, una escultura, o va
a un teatro para ser testigo de una pieza teatral, de una ópera,
danza o cualquiera de las manifestaciones artísticas, es una
afirmación, es un sí al arte. Se da el sentido de la comunicación
entre el creador y quien observa lo creado. Esa comunicación
acontece únicamente en el universo sensible. La sensibilidad del
artista, se encuentra con la sensibilidad del concurrente, que es
quien se ocupa de ir a ese encuentro. Y en ese momento, algo pasa.
Algo imposible de explicar. Quizás por ello Berdiaev dijo que luego
de leer a Dostoyevski, uno ya no es la misma persona.
Somos seres esencialmente sensibles y subjetivos, por ello, lo que
es bueno para algunas o algunos, puede no serlo para otros.
Sucede que esas subjetividades y sensibilidades, al pararse ante una
obra, en nada la modifican. La obra es en sí y es la que genera lo
que se sentirá ante ella a través de la forma, que no es otra cosa
que el contenido. Y por esa forma es que reconocemos al artista, en
cualquiera de las disciplinas del arte en que se exprese.
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