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De mi autoría |
No es el "qué", dicen algunos autores, lo que
define el valor de una obra, sino el "cómo".
O sea, que el verdadero contenido es su forma.
Nietszche, propone que «se es artista a condición
de sentir como un contenido, la cosa misma. Lo que se suele
denominar como la forma»
El arte es una expresión individual, la
manifestación de un espíritu, que se "comunica" con otros
individuos y de esa manera,se transforma en lo humano por
excelencia.
Por lo hecho, será reconocido el artista. Este
reconocimiento puede darse sólo a través de las formas creadas
por él.
Quienes transitamos por el mundo del arte, sea
como hacedores o como público gustador del objeto artístico,
tenemos de alguna manera el ojo afiatado como para reconocer la
obra de muchos artistas, tenemos información y eso nos lleva a
decir, por ejemplo, mientras vemos sus obras: Van Gogh, Gauguin,
Picasso, Berni o quien sea según la obra que estemos mirando.
Pero estoy convencido de que si ponemos ante una
persona que no tiene vínculo alguno con el mundo del arte y la
cultura una cantidad de obras de distintos autores, varias de
cada uno, esa persona podría seguramente, darse cuenta de quién
es el autor de cada una de ellas. Claro, no diría esta es de Van
Gogh, ésta de Gauguin. Diría ésta, ésta y esta otra, las hizo la
misma persona. Y lo mismo refiriéndose a los otros autores.
Es esencial la subjetividad del creador, como la del observador. Pero la forma es esa que está ahí y no otra. La subjetividad obra en la significación.
Dice Jacobo Kogan:
«Por ser la expresión de la persona y de la
libertad, el lenguaje del arte no es meramente simbólico: la
libertad no es "representable", no es un objeto, es acto puro y
sólo puede ser comprendida en la revivencia. El lenguaje del
arte debe por ello hacer revivir lo que con él se comunica y a
tal fin, emplea todos los recursos que conmueven la
sensibilidad, los sentimientos y la inteligencia»
Esos recursos que emplea el artista, desde el
soporte, los materiales que utiliza, el "clima" del taller y lo
que él considere necesario, culminan en la obra. Y la obra, no
es otra cosa que la distribución armónica de las formas. La
mirada del observador, cerrará la experiencia del encuentro.
Estaba exponiendo mis esculturas en el Centro
Cultural Recoleta y en el día inaugural, cuando van los
familiares y amigos a dar aliento-, un colega que había
recorrido la muestra, me dice: "¡Helios, te están pidiendo
tamaño!" Otro amigo, también escultor, se acerca y dice:
"Helios, éste es el tamaño de tu obra" Tomé una mano de cada
uno, hice que las estrecharan y retirándome les dije "Muchachos,
debatan entre ustedes".
Otro día, en la misma muestra,, una alumna que no pudo estar en la inauguración, me recrimina diciendo que la pátina de una de las esculturas, era muy fea. Ambos estábamos ante esa obra. En el mismo momento ingresan a la sala dos mujeres, recorren y cuando llegan a la que estaba en cuestión por mi alumna, una mujer le dice a la otra: "Sandra, mirá que hermoso el color de esta escultura" La alumna y yo nos miramos y dije: "Mariana, esta es la clase hoy" © Helios Buira / |
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© Helios Buira
San Cristóbal - Ciudad Autónoma de Buenos Aires 2017
Mi correo: yo@heliosbuira.com
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