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FILOSOFÍA
 

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Sartre el intelectual progresista por antonomasia - Pensar el Coronavirus

 
Esther Díaz
Pensar el Coronavirus
 
Publicado con autorización de la autora, a quien agradezco enormemente.¨
Para leer más de sus textos, www.estherdiaz.com.ar 
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Pensar el coronoravirus desde la filosofía y no desde noticias pagadas por fondos buitres, cacelorazos y marchas contra ¿el comunismo? si no fuera por la desgracia que estamos viviendo, darían risa.
El alma, para Nietzsche, es una interiorización de todo aquello que debería ser exteriorizado. "Todos los instintos que no se desahogan hacia afuera, se vuelven hacia adentro -esto es lo yo llamo una interiorización de lo humano: únicamente con esto se desarrolla en lo que más tarde se denomina 'el alma'". He aquí la condición de posibilidad teórica de la concepción foucaultiana de subjetividad. Concepción a la que Deleuze denomina "el pliegue del pensamiento". Según Deleuze, para Foucault, el sujeto es un pliegue de la exterioridad. El pensamiento no encuentra en sí mismo nada con qué alimentarse; a no ser ese afuera del que procede y en el cual reside justamente lo impensado. El pensamiento, desarraigado de lo otro, no puede pensar nada. La moral, entonces, no surge desde una supuesta interioridad no contaminada con lo exterior. De este modo, el afuera, lo más lejano , es -paradójicamente- lo que conforma el adentro, lo más cercano.
El pensamiento se afecta a sí mismo al descubrir el afuera como su propio impensado. Cuando lo lejano es lo más próximo, se constituye el espacio del adentro. Espacio que permanece presente en el afuera y que dibuja la línea del pliegue, interiorizándose. Pensar es plegar, es bosquejar en el adentro los rasgos del afuera; es ondular la superficie de la realidad; es plisar lo exterior en lo interior; es condensar el tiempo pasado y liberar el porvenir; es, además, establecer el presente.
¿Qué es más valioso la bolsa de los ricos o la vida de los que se exponen para salvar la bolsa de esos ricos?
En Foucault, la inversión del afuera constituye el adentro, el sujeto es un coágulo del exterior. En la exterioridad, en las prácticas sociales, se conforman las objetividades. Ellas interactúan con dispositivos discursivos, con reglas de formación, con palabras. Palabras y cosas nos penetran , nos pliegan, nos subjetivan. Me pliego a mi época y soy un pliegue de la misma, estoy sujetada, lo cual no necesariamente significa que estoy enajenada. El ser libre que soy me permite relacionarme con mi interior mientras me relaciono con el exterior. Existo desde la interiorización de las prácticas y los discursos de mi época pero interactuando con ellos desde una subjetividad que es obra y obrero al mismo tiempo.
Soy un ser ético, es decir, puedo establecer relaciones conmigo misma.Y, en función de ello pensar por mí misma, pensar incuso el momento (aparentemente) impensable que estamos viviendo. ¡Ay!, de quienes para pensar necesitan de noticieros y otros medios solventados por los grandes capitales para que desaparezcamos como pueblo y seamos carne de cañón, en épocas de guerra, o muertos sin sepultura para sostener la economía de los millonarios, en época de covid19.
Simplemente, y nada menos, hay que seguir pensando y, cuando sea necesario, actuando.


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© Helios Buira

San Cristóbal - Ciudad Autónoma de Buenos Aires 2017

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